Torre Pacheco recibió fondos europeos para renovar su espacio urbano — y la arquitecta Marta Serrano contó con Arquicostura para ser parte de ello. Tres intervenciones con un mismo lenguaje: hojas otoñales en pleno color, bordadas sobre malla metálica.
Un sombraje de 100m² sobre la calle principal. Dos marquesinas de 20m² que protegen y embellecen. Y una serie de luminarias en la plaza del pueblo, vestidas de bordado — de noche la luz se filtra por los huecos sin bordar, convirtiendo cada columna en una linterna.
Las hojas proyectan sombras en el suelo. El sombraje dibuja lo que dibujaría un árbol — pero en naranja, dorado y rojo, todo el año.